sábado, 24 de enero de 2015

NECESITAMOS LOS MEJORES MAESTROS

Comencé como Profesora de Práctica Docente I, en un Instituto Privado hace varias años ya, imaginen... la primera vez que tenia frente a mí a estudiantes de un Profesorado de Educación Inicial y a ellas... la primera vez que tenían enfrente a una Profesora de Práctica... ¡sin experiencia! 

Por supuesto y como siempre, a lo largo de toda mi carrera, encuentro "MAESTROS" alrededor que colaboran con mi crecimiento profesional (fue CRISTINA MEDICI, la Profesora que me contagio para siempre su amor a esta profesión) con quien hice mis "primeros pasos" como docente de Nivel Superior...

Pensar que, a pesar de mi falta de experiencia hace 7 años atrás, decidí trabajar con un material que hoy volvería a elegir, de hecho elijo para  comenzar este año y esta publicación ....  es una entrevista a la Profesora e Investigadora del Área Educación de FLACSO Ana Abramowski, que luego se convertiría en su Tesis de Maestría, este artículo plantea ciertos supuestos que sostienen la vocación y la profesión docente. 

Mi intención era y sigue siendo hoy, sugerir a las estudiantes y porque no a docentes tituladas, reflexionar acerca del lugar del afecto en la relación docente-niño, especialmente en el Nivel Inicial. 

Cuando se les pregunta "¿porque quieren ser maestras jardineras?" o "¿porque eligieron esta profesión?" las respuestas en gran mayoría, tienen que ver con... "me gustan los niños" "adoro a los chicos" y frases por el estilo. Es decir que, la cuestión de los sentimientos y la valoración atraviesan su decisión,  estaríamos hablando de la VOCACIÓN que nadie duda, es condición "sine qua non" para comenzar la carrera docente. 

Pero hay dos cuestiones que se plantean en el escrito y que a mí me interesaban e interesan bastante... y es que, en la actualidad y desde hace algunas décadas ya, el lugar del AMOR no sólo es deseable en un vínculo maestro-niño, sobre todo con los más pequeños (pero puede aplicarse  a los demás niveles educativos, incluso el Superior) sino que es esperable, y casi "exigible" desde las mismas autoridades y las familias, sin que se ponga en riesgo la profesionalidad del docente por el contrario, jerarquizando su Rol. 
Es decir, que hoy no tememos caer en un lugar de "maestros afectuosos, empáticos, contenedores y amorosos" (mandato fundacional mediante) que desplace nuestra Profesionalidad Docente. 

Y en relación a lo anterior, recuerdo el rostro de una estudiante de 1º año (ella tampoco olvidó ese momento, me lo dijo hace un tiempo) que me miró como diciéndome "¡no puede ser tan cruel!";  cuando les pregunte que pasará cuando en el grupo haya algún o algunos niños/as a los que por alguna razón, motivo o circunstancia no podrán "querer" , que pasará con esos niños con los cuales no puedan crear un vinculo basado en el afecto... 

Aunque en el imaginario de las estudiantes se produce este idílico pensamiento, las maestras jardineras sabemos que no es posible "amar a todos por igual" y menos aún "amar a todos". Y al respecto, este material nos propone una mirada basada no sólo en la legitimidad del afecto, no sólo en la relación pedagógica fundamental sino además en algo muy básico (aunque no por básico, simple y sencillo) y esencial "el Derecho de los niños a la Educación" Y parte de mi relato ese día fue "si logran cumplir su Rol Docente con Amor mejor, pero sino es así... a pesar de todos los esfuerzos que hagan, ese niño o esos niños no deben perder el derecho a recibir educación, la Mejor Educación" y hoy le agregaría: para ello.... NECESITAMOS LOS MEJORES MAESTROS. 

Les recomiendo que lean el trabajo completo de la reconocida colega: ANA  ABRAMOWSKI  www.propuestaeducativa.flacso.org.ar/archivos/tesis/21.pdf




Fotografías tomadas en el patio del Jardín de Infantes de un Kibbutz en Israel



Espero sus aportes y comentarios, muchas gracias!